La amapola crece en el hormigón, sus pétalos rojos florecen sobre la frialdad urbana y despliegan su magia poética.

El diseñador Serge Mansau se inspiró en este diálogo surrealista entre ciudad y flor para diseñar los frascos de FLOWER BY KENZO. Los frascos, porque son tres. Tres torres de cristal esbeltas, casi desmesuradas, que apuntan hacia el cielo como triunfantes rascacielos. Sin embargo… Poseen una ligera curvatura. Quizás afectados por la gracia de la amapola, que se alza en su torre por el aire para marcarlos con su huella. O quizás recuerdan la sensual curva del cuello de una mujer... En estos tres frascos puros, la amapola eclosiona y se abre. Finalmente encuentra su ramo. Un ramo grácil, etéreo e ingrávido.

Una amapola viajera

De París a Moscú, de Londres a Dubai, de Madrid a Hong-Kong, la amapola ha paseado su gracia coloreada por los cuatro rincones del mundo. Por decenas, por centenas, por centenas de millares, aparecen en grandes nubes efímeras, que ruborizan a las ciudades de felicidad, antes de regalarse a los asombrados paseantes.

París

Londres

Viena

Moscú

Milán